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jueves, 31 de marzo de 2016

Lugar de encuentro



“El otro cielo es, antes que nada, un lugar de encuentro con la “belleza convulsiva” y con una perfección no poco terrible” 
-Alejandra Pizarnik-

Iba por ahí desbaratando los motivos para abrir de nuevo un blog. Y por otro lado, los andaba buscando, como supongo uno busca entre las calles alguna cara conocida un día que se siente solo o cuando uno se da vuelta para ver de dónde es que proviene el perfume de una flor al pasar por un jardín, o ese olor a comida casera que se escapa de alguna ventana un mediodía cualquiera.
Pero no hacía nada.


El otro día releyendo un cuento que siempre tengo a mano para leerlo con urgencia si es necesario, me di cuenta que cada uno de sus fragmentos me devolvía al barrio de las galerías. Es decir a este barrio, el de los blogs.

Y no ofrecí resistencia, aceptando que se podía ir así de una cosa a otra. Y retornar a mi barrio favorito, olvidarme de mis ocupaciones y con un poco de suerte encontrar a Josiane. Todo esto que me viene como anillo al dedo, sale del cuento que me vive en los ojos, de memoria. Y Josiane no existe, como no existe el corredor de bolsa, son personajes del cuento. De momento existo yo, o bueno, vamos a ponerle que existo y que quiero volver a vagar por estas calles de aire, donde uno puede echarse a soñar con los ojos abiertos y escribir historias o intentos.


Mas adelante iré escribiendo, compartiendo escritos, dejándome llevar. De momento estoy buscando el modo de volver y este cuento no sólo me abre la puerta y da nombre al blog, sino que es un gran maestro para quienes amamos los pasajes entre diferentes realidades y sus vericuetos emocionales.

lunes, 28 de marzo de 2016

Casi miedo



“…cuando llegué al barrio de las galerías tuve casi miedo, me sentí extranjero y diferente como jamás me había ocurrido antes…"


Llevo semanas, qué digo meses queriendo abrir mi nuevo blog.  Apenas empezar a escribir deloquesea me agarra un literal bloqueo y me quedo un rato laaaaargolargolargooo mirando la ventanita donde teóricamente iba a escribir la entrada de lo que venía pensando.   
Antes de sentarme a escribir, pienso una lista de cosas que pueden ser interesantes a un posible otro u otra que pase por aquí. Y me digo, si ese posible “otro u otra”, a quien a partir de ahora llamaré “Josianes”, sin diferenciación de géneros, partiendo de la base de que yo puedo ser un probable “corredor de bolsa” o una mujer común y corriente que adora escribir y leer. Y que cuando lo hago soy un poco mejor persona que cuando dejo de hacerlo.

Bueno, decía que suponiendo estas cuestiones, me pregunto qué le puede interesar a los Josianes que andan por estas galerías y me respondo que tal vez, lo mismo que me interesa a mi, que he sido Josiane en el otro cielo y soy Patricia, acá en la tierra y posiblemente un corredor de bolsa en el infierno. ¡Ufa, qué manera de enrollarme! Sin dar mas vueltas quiero decir que me interesan las letras. Hablar, curiosear, escribir, leer, borronear, pensar, conocer gente que sepa (o quiera saber) de este tema, que encierra tantísimos otros temas, y llenarnos de historias posibles.


Ah, toda esta paparruchada era para decir que me siento a escribir y ¡pafff! Me quedo de piedra. Miro in eternun la página en blanco, me deprimo, cierro la ventanita y me voy.


Quiero que sepas, Josiane o Fulanito de Tal, que este es un gran día para mí porque voy a tomar coraje y voy a postear, aunque esto que yo haga no creo que te importe o jamás pases por aquí y ni te enteres. Voy a compartir con vos el oficio de escribir, los pequeños secretos que fui aprendiendo,  los motivos y las dudas. 
Si te gusta, o si tenés alguna pregunta, hacémelo saber.

Uno se siente bien.

sábado, 26 de marzo de 2016

Mi barrio preferido



El otro cielo es mi cuento preferido de Julio Cortázar y empieza así:  Me ocurría a veces que todo se dejaba andar, se ablandaba y cedía terreno, aceptando sin resistencia que se pudiera ir así de una cosa a otra. Digo que me ocurría, aunque una estúpida esperanza quisiera creer que acaso ha de ocurrirme todavía. Y por eso, si echarse a caminar una y otra vez por la ciudad parece un escándalo cuando se tiene una familia y un trabajo, hay ratos en que vuelvo a decirme que ya sería tiempo de retornar a mi barrio preferido…”



…mi barrio preferido solía ser tener muchas ventanas. 

Era un blog.

jueves, 24 de marzo de 2016

Llaves


Hola a quien sea que ande por aquí, mi nombre es Patricia. Me dedico a escribir, leer y dar clases de escritura creativa. En teoría debería resultarme sencillo un primer post. 

No lo estaría siendo.

Lo curioso es que este no es mi primer blog, tuve varios. Escribí cuentos, diarios, poesía, detodounpoco, en solitario, en dúo, en grupo...Ahora que lo pienso no sé porqué me siento insegura si durante años hice esto con frecuencia, ha de ser que olvidé con qué llave se abría la puerta de esta casa. Si lo pienso mucho y entro a darle vueltas me voy a quedar del lado de afuera. 
La única llave que tuve las veces anteriores fueron las palabras. No voy a experimentar, parafraseando a Hemingway: escribir "es una fiesta que me sigue" de modo que voy a empezar haciéndolo.

El otro cielo


Hace unos años cuando me dí cuenta que había perdido el rumbo, me asusté. Empecé a llenarme de reproches, culparme por haber hecho mal muchas cosas… Lo que hacemos todos cuando nos hundimos y perdemos un tiempo divino buceando en el fondo del mar. 
En otras palabras: depresión.


¿Suena feo? Si, es horrible, pero se sale. Quien haya vivido esta enfermedad sabe que es así. También sabés que de por vida tenés que andar caminando con cuidado de no volver a caerte en ese pozo.


Por suerte aprendí. Terapia y apoyo familiar mediante, que no estaba perdida, que nada mas tenía que reorientarme. Había cumplido todos los compromisos asumidos en mi juventud y todavía era joven, de modo que tenía la posibilidad de iniciar proyectos que había postergado por falta de tiempo. Había perdido el protagonismo familiar que tanto me había enamorado, eso me tuvo tristisísisisima. ¿Mujeres y madres de mediana edad, eso les suena? Seguro que sí. Entonces me di cuenta que, terapia y rompedero de cocos mediante, podía ser más independiente y profundizar en aquellos deseos de juventud que siempre me inclinaron hacia el mundo literario.

Ahí mismo, en ese momento que dejé de mirar para abajo y a los costados en busca de ayuda, fue que miré hacia arriba y vi que había otro cielo.