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martes, 6 de diciembre de 2016


Llevo días y días y días y días sin poder escribir una sola cosa coherente. Se me ha juntado mucho camino ovillado por dentro y no sé por dónde empezar. Dicen que cuando pasa eso hay que arrancar por el principio, pero ni eso puedo. Estoy en medio de un atasco personal importante, de esos en los que salís a flote o te hundís. Apuesto por la salida para arriba, contengo el aire y sigo buscando la superficie, el claro de luz allá arriba me dice que hay sol.

En medio de este mes loco que es diciembre, en un finde largo donde no queda nadie vivo en Buenos Aires, a mi se me ocurre soltar estas Aves Migratorias.
Yo sé que los pocos que aún me leen por aquí viven lejos y que tal vez es medio en vano compartir esto, pero en este espacio empecé y aquí es donde vuelvo cuando quiero escribir largo y sentido. Además este libro es una de las alegrías que tengo en mi corazón en este momento.
Me aferro a ella y sigo subiendo.

Pero...

...me encuentro a pleno enfrentando el terror del vacío y deseando con fervor que se abran las alas y que ocurra el vuelo.

Hasta otro momento.

Pato.-



2 comentarios:

  1. Nada de terror.
    Ese libro es una alegría maravillosa.
    Has de estar contentísima.
    Llegará el sábado y todo saldrá muy bien.

    Felicidades!!!

    Besos

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  2. Nada se pierde de lo que se emprende. Lo no emprendido es un vacío lleno de interrogantes.
    Un empujón de ánimo. Enhorabuena por tu libro.

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